Declaración sobre Myanmar: carta de la hermana Chan Khong a Aung San Suu Kyi

21 de diciembre de 2017chan kong

Estimado presidente U Htin Kyaw y Su Excelencia consejera de estado Daw Aung San Suu Kyi:

Mi nombre es hermana Verdadero Vacío Chan Kong, la hija espiritual de más edad del maestro zen Thich Nhat Hanh.

Con la mayor humildad y sensibilidad, aludo a cuestiones relacionadas con el pueblo y las autoridades  de Myanmar. No me atrevo a condenar a nadie, ni a pedir esto o aquello, ni a exhortar a nadie a hacer cualquier cosa. Mi única esperanza es ofrecer una enseñanza muy simple, aunque profunda, dada por el Buda Shakyamuni, cuya sabiduría ha sido reverenciada durante 2600 años.

El Buda enseñó que cuando vemos algo y cuando oímos algo, tenemos la impresión de que podemos ver de verdad y con exactitud el objeto de nuestras percepciones; estamos seguros de que nuestras percepciones son 100 % correctas. Sin embargo, de acuerdo con las enseñanzas del Buda, las percepciones humanas son, de hecho, solo parcialmente correctas. Las percepciones pueden ser correctas en algunos sentidos, y sin embargo incorrectas en otros sentidos.

Las percepciones que la policía o el Gobierno de Myanmar pueden tener en relación con los periodistas Wa Lone y Kyaw Soe Oo son solo percepciones. No es la realidad completa. ¿ Cómo puedo osar decir esto yo, una vieja monja budista? Porque mis amigos y yo hemos tenido ocasión de conocer, a través de varias fuentes, el entorno de esos dos hombres, Wa Lone y Kyaw Soe Oo, que proceden de humildes familias campesinas, y sin embargo son brillantes, sagaces y compasivos. Hemos sabido el modo en que vive Wa Lone: a pesar de tener muchas responsabilidades, aún tiene tiempo para escribir un libro para los niños pobres del campo,  jugar con ellos y realizar lecturas para ellos. Hemos sabido cómo el poeta Kyaw Soe Oo disfrutaba escribiendo poesía antes de decidir embarcarse en una carrera de periodista, y esto prueba que se interesaba más en la belleza poética que en condenar o juzgar a otros como periodista.

Durante los últimos 2600 años, muchos discípulos del Buda Shakyamuni han confirmado que nuestras percepciones son siempre parciales. Una analogía que nos ofrecen es la de los ciegos tocando un elefante. La persona que toca los colmillos del elefante piensa que el elefante es algo puntiagudo y duro que puede ser muy peligroso. La persona que toca el rabo piensa que el elefante debe ser como una escoba. Y la persona que toca las patas piensa que el elefante es como un conjunto de columnas. Ninguno puede percibir el elefante en su completitud. Lo mismo sucede con respecto a nosotros y nuestras percepciones;  nuestra percepción de la situación es parcial e incompleta.

Otra analogía que ofreció el Buda es la de un rollo de cuerda en el suelo. Vemos la cuerda y reaccionamos inmediatamente, convencidos de que es una serpiente enorme. Nuestra intención es matar a la serpiente lo más rápidamente posible. Solo más tarde nos damos cuenta de que solo era una cuerda.

Durante la guerra de Vietnam, en mayo de 1966, dos de mis amigos de la Escuela de la Juventud para el Servicio Social murieron por una docena de granadas lanzadas por unos hombres enmascarados. En el funeral de nuestros dos amigos leí un breve discurso diciendo que no estamos en contra de vosotros, asesinos de mis dos amigos; nuestro único deseo es eliminar la percepción errónea que tenéis de nosotros. Queríamos decirles que, de hecho, solo somos jóvenes de buen corazón que se ofrecían  para ser entrenados por nuestro maestro zen Thich Nhat Hanh para ir a los pueblos más pobres en el campo, pueblos sin escuela para los niños, sin servicios médicos para los enfermos. Queríamos hacerles saber que no les odiábamos, y que solo queríamos eliminar las percepciones erróneas que tenían sobre nosotros. Sabíamos que lo que habían hecho parecía cruel. Sin embargo, sabíamos que lo habían hecho porque pensaban que éramos serpientes venenosas y querían matar la serpiente en nosotros, y librar al mundo de gente peligrosa como nosotros.  Y, sin embargo, en realidad éramos simplemente sus humildes hermanos y hermanas jóvenes, que amábamos sinceramente a los niños del campo que no tenían escuela ni cuidados médicos, y que necesitaban ayuda.

Querida bodhisattva Daw Aung San Suu Kyi, querido honorable presidente de Myanmar U Htin Kyaw, les ruego que reconsideren sus percepciones sobre Wa Lone y Kyaw Soe Oo. No busco juzgarlos o condenarlos. Como una humilde monja, hija espiritual de Thich Nhat Hanh, los invito a que vuelvan a su respiración, tocando la serenidad que está presente cuando inspiran y la claridad que está presente cuando espiran. Al enfocarse solo en su respiración, hay paz cuando inspiran, hay compasión cuando espiran. Por favor, ofrézcanse el regalo de un día sin nerviosismo ni odio. Les ruego que no me comprendan mal; no los estoy condenando a ustedes, o sus decisiones. Tal vez en uno o dos días ustedes estarán contentos por no haber juzgado mal a unos queridos y bellos hijos de Myanmar como  Wa Lone y Kyaw Soe Oo. Sabemos que aman a todas las personas de Myanmar, pero que la compleja situación les impide actuar como el Buda en ustedes desearía. Escribo esta carta no para juzgarlos sino para tocar el Buda Tranquilo, el Gran Bodhisattva Compasivo en ustedes, de tal manera que el amor benevolente pueda florecer en ustedes, y puedan superar los obstáculos que les han estado bloqueando.

Namo Shakya Muni Buddhaya
Namo a todos los budas de Myanmar

Sabemos que la compasión, el amor benevolente existen en su corazón.
Con profunda gratitud,

Bhiksuni Verdadero Vacío Chan Khong.  Senior de la comunidad budista zen de Plum Village. FRANCIA, USA, VIETNAM Y THAILANDIA sccklm@plumvillage.org

Traducción: J.L. sangha CBI
plumvillage.org – Sister Chan Khong’s Statement