Cumbre mundial de líderes espirituales para acabar con la esclavitud moderna y el tráfico de seres humanos

Ciudad del Vaticano, 2 de diciembre de 2014

Discurso del maestro zen Thich Nhat Hanh, leído por la venerable bhikkhuni Thich Nu Chan Khong, su discípula monástica más antigua.

Thich Nhat Hanh fue invitado por su santidad el papa Francisco para tomar parte en un histórico evento el 2 de diciembre de 2014 organizado por el Global Freedom Network (Red Global de Libertad). Thich Nhat Hanh representará el budismo con el propósito de firmar una declaración este día, que coincide con el aniversario de la abolición de la esclavitud en los Estados Unidos,  para apelar a la Naciones Unidas con el objetivo de dar fin globalmente al tráfico de seres humanos y a la esclavitud. El papa Francisco, Thich Nhat Hanh, Amma, Rabbi Skorka, el gran imán de Al Azhar y otros líderes espirituales demostrarán al mundo que todas las grandes tradiciones de fe están unidas para declarar que el tráfico de seres humanos, el trabajo infantil y otras formas de esclavitud son crímenes contra la humanidad.

Al no poder Thich Nhat Hanh asistir personalmente a tan esperado encuentro debido a su estado de salud, el discurso que él había preparado fue leído por la venerable hermana Thich Nu Chan Khong, su discípula monástica más antigua.

«Santidades, excelencias, eminencias, queridos venerables, distinguidos invitados, señoras y señores. Permítanme leer las palabras que nuestro querido maestro zen Thich Nhat Hanh hubiera querido pronunciar aquí el día de hoy.

»Estamos agradecidos de reunirnos hoy para anunciar al mundo nuestro compromiso de trabajar juntos para dar fin a la esclavitud moderna; para suplicar a aquellos que trafican con los seres humanos que detengan su explotación; y para pedir a los líderes y organizaciones mundiales que protejan la dignidad de estos jóvenes mujeres, hombres y niños. Son nuestras hijas y nuestros hijos, nuestras hermanas y nuestros hermanos.

»Está muy claro que en esta era de globalización lo que le ocurre a uno de nosotros nos ocurre a todos. Todos estamos interconectados, y todos somos corresponsables. Pero aún con la mejor voluntad, si nos dejamos llevar por las preocupaciones sobre necesidades materiales o consuelos emocionales, estaremos demasiado ocupados para realizar nuestra aspiración común.

»La contemplación debe ir de la mano de la acción. Sin una práctica espiritual, abandonaremos nuestro sueño rápidamente.

»Cada uno de nosotros, de acuerdo con la enseñanza de su propia tradición, debe practicar el tocar profundamente las maravillas de la naturaleza, las maravillas de la vida en cada uno de nosotros, el Reino de Dios en cada uno de nosotros, la Tierra Pura, el Nirvana en cada uno de nosotros, para que podamos recibir la sanación y el alimento, la alegría y felicidad que nacen de la visión profunda de que el Reino de Dios ya está disponible en el aquí y el ahora. El sentimiento de amor y admiración por la naturaleza, que todos compartimos, tiene el poder de nutrirnos, unirnos y eliminar toda separación y discriminación.

»Al estar en contacto con todo lo que es refrescante y sanador, nos podemos liberar de nuestras preocupaciones de obtener comodidades materiales, y tendremos mucho más tiempo y energía para realizar nuestro ideal de traer libertad y compasión a todos los seres vivos.