Ya no huyo más

[Versión original en inglés en la página web de Plum Village]

Thay ha recibido recientemente esta hermosa y conmovedora carta de uno de sus estudiantes en Irlanda. Con permiso del autor, Thay nos pidió que lo pusiéramos en la web para que pudiera leerla toda la comunidad.

EIRE (Irlanda)

04/02/2014

Querido Thay:

Hace poco más de ocho años, tal vez diez, solía conducir después del trabajo hasta las montañas de Dublín noche sí noche no y aparcaba al borde del acantilado. Liaba y fumaba un porro tras otro y lloraba y lloraba y lloraba. Me gustaba conducir el automóvil hasta el borde del precipicio y tratar de reunir el valor para no parar y poner allí fin a mi vida. Era un lugar muy hermoso. Las montañas descienden a los lados hasta un bello y verde valle atravesado por un hermoso río. Un bello lugar para morir, pero no fui capaz de hacerlo. Lloraba durante casi todo el camino a casa y me iba a la cama.

La mañana siguiente y cada mañana siguiente me llevaban  a la tortura de otro día, y luego llegaba el fin de semana y yo iba y bebía y bebía y bebía, luego fumaba porro tras porro tras porro. Todo para agostar y apagar el dolor dentro de mí. Entonces llegué al límite de mi vida. Trabajaba en una oficina. Tenía “mucho éxito en mi trabajo”, trabajo que me estaba matando. Cada mañana, cuando entraba en ese lugar, un edificio de oficinas, podía sentir cómo mi alma se quedaba fuera. Mi parte hermosa nunca entró y yo estaba empezando a morir. Tenía unos 35 años.

Años atrás uno de mis mejores amigos se había suicidado: se llamaba  B__ R__. Escribo aquí su nombre porque merece ser escrito. Era un hombre encantador. Crecimos juntos, nos peleamos juntos, jugamos juntos y éramos grandes amigos. Fue una gran sorpresa para mí -su muerte-. Siempre pensé que yo sería el primero en morir. Bueno, estando al límite de mi vida me vino una voz: “T, ¿qué es lo que más te dolería no haber hecho antes de morir?” Y la respuesta llegó de inmediato. Poesía. Siempre amé la poesía, pero nunca había llegado a vivirla. Entonces me di cuenta de que estaba viviendo mi vida de la forma en que yo creía que mi madre y mi padre querían que la viviera. En resumen: estaba tratando de ajustarme a la idea de “éxito” de mis padres.

Sabe, mi padre era un hombre muy violento. Pegaba a mi madre muchas, muchas, muchas veces. Y me pegaba a mí y a mis tres hermanos. Yo vivía en un gran temor de mi padre. Y lo odiaba mucho. Él solía decirme que no llegaría a nada, que sería un fracasado. Señalaba a mi hermano pequeño y a él le decía que crecería y llegaría a ser un gran hombre. También sufrí abusos sexuales por parte de dos personas de fuera de mi familia. Esto ocurrió en dos ocasiones. Así que desde muy pequeño quería firmemente morirme. Sin embargo, los veranos eran muy hermosos. Los pasaba en la granja de mi tío en el condado de Sligo y fue allí donde nos permitieron ser niños. Jugábamos desde el amanecer hasta el anochecer como lo hacen en verano los niños felices. Mi tío, J__M__, le dijo a mi padre a la cara que mientras él estuviera cerca, nadie -y señaló a mi padre- nos haría daño. Le dijo que se fuera y cuando dijo todo esto sentí una muy hermosa alegría y mucha paz. He mencionado el nombre de mi tío ya que también merece ser escrito.

La misma la voz que me había preguntado acerca de lo que me habría gustado hacer dio la respuesta, y en ese momento decidí que iba a hacer todo lo posible por vivir. Y vivir de la forma en que yo quisiera vivir. Sentí que me quitaba un gran peso de los hombros. Empecé una licenciatura en Poesía. Era como volver a casa. Para mí no suponía “estudiar” nada. Estaba atravesando una puerta de la que aún tengo que emerger. Renuncié a mi trabajo “exitoso” y me entregué a la poesía. En realidad no escribo poesía, Thay, decidí vivirla. Hasta donde era capaz, por primera vez en mi vida sentía que estaba viviendo.

Disminuí la bebida hasta una copa al mes más o menos, tal vez cada seis semanas. Seguí fumando porros y a veces tomaba mucha cocaína. De hecho, empecé a hacerlo con regularidad hasta que se convirtió en un problema para mí. Pero, sabe, una vez que había atravesado la puerta de la poesía, no había vuelta atrás. Renuncié a la cocaína. En realidad, no renuncié a ella. Tan solo la dejé. Y entonces conocí a otro hombre hermoso llamado  C__S___. Un nombre que realmente merece ser escrito. Él me inició a la plena consciencia.

Antes de encontrarle, sufrí en una ocasión impulsos suicidas muy graves. Deseaba conducir hasta una playa del oeste de Irlanda y seguir hasta entrar en el océano. Recuerdo que era la víspera de Navidad. Estaba muy borracho, de camino a la playa mi coche se averió. Era tarde en la noche y un automóvil de la policía se detuvo detrás de mí. El agente salió del auto y llamó a mi ventanilla, que bajé. Me preguntó si estaba bien y yo tan solo me eché a llorar y le dije que estaba borracho y quería suicidarme. Él se quedó conmigo y me habló, no me dijo su nombre, era un hombre hermoso. Me dijo que todo se arreglaría.

Otro amigo mío, un fotógrafo llamado W__H__, quería hacer una exposición acerca de las personas que habían intentado suicidarse o tenían fuertes tendencias suicidas. Me preguntó si conocía a alguien que estuviera en esta situación, porque sabía que uno de mis amigos lo había llevado a cabo. Le conté mi historia y reunió a un grupo de personas que habían sobrevivido a sus crisis y las habían superado. Uno de los miembros de ese grupo era C__S__. Y él fue quien me inició a la plena consciencia. Después de la primera clase (era una vez a la semana) empecé a meditar todos los días. Dejé de fumar porros, dejé de beber en exceso. Mi vida empezó a cambiar realmente.

Mi último año de la licenciatura en Poesía fue el más bello de todos. No fumaba, no bebía ‒salvo  una copa de vino tal vez cada tres días‒ y no tomaba drogas. Y nunca “renuncié” a ninguna de ellas. Simplemente me abandonaron. Cada mañana, antes del desayuno, meditaba quizá durante una hora o 40 minutos. Así empezaba el día. Visitaba a una adorable psicoterapeuta. Le confié mi historia de maltrato y abusos ‒abuso sexual‒ y la dejé después de un año. Siempre había querido vivir en el oeste de Irlanda, así que siguiendo mi instinto poético me trasladé al oeste. Sin embargo, mi corazón aún estaba herido. Me aislé. Pero meditaba todos los días. C__S__ me facilitó un CD de Thich Nhat Hanh. Hermoso. Meditar en soledad era muy bueno, pero decidí comprobar si había un grupo de practicantes en mi localidad.

En ese tiempo, mi tío J__, que vivía en la región de Sligo, estaba en muy mal estado de salud. Era un granjero soltero que ahora era incapaz de cuidar de sí mismo. Tenía más de setenta años y se había convertido en un anciano. Vivía en condiciones miserables en una casa de campo que en su día había sido hermosa y no quería abrir la puerta a nadie. Tenía una úlcera en una pierna y no podía caminar muy lejos. Las ratas pululaban por la casa, el cuarto de baño ya no funcionaba, tenía un calentador muy pequeño que usaba al mínimo de temperatura y permanecía sentado en una silla la mayor parte del día. Si el día era soleado, salía hasta su automóvil (que ya no funcionaba) y dormía unas horas en él. No podía subir las escaleras hasta su helado dormitorio, por lo que al llegar la noche se ponía una manta sobre la cabeza y dormía en la silla. Esta situación duró cinco años. La gente comenzó a aprovecharse de su granja. Voy a tratar de explicar brevemente el carácter de mi tío.

Le ofrecieron 1.200.000 euros por un pedazo de tierra de su propiedad que tiene acceso a un hermoso lago. Dijo que no: la oferta se elevó a 1.500.000 millones. Mi tío preguntó si se mantendría el derecho de paso para que todos pudieran disfrutar del lago. Y esa tierra tenía también muchos árboles centenarios que temía que fueran destruidos. No pudieron darle ninguna garantía, por lo que rechazó la oferta. Un hombre maravilloso.

Mientras ocurría todo esto, yo era incapaz de ir a verle porque vivía mi propia lucha por la supervivencia. No podía ir a ese antiguo y hermoso lugar que había sido un refugio para mí. No tenía fuerzas para ir allí y ver el estado de mi tío. No podía hacer nada por él.

Seguí meditando y localicé una sangha en Sligo que meditaba en la tradición de Plum Village de acuerdo con las enseñanzas de, bueno,… Thich Nhat Hanh. Ahí es donde voy cada lunes por la noche a las 20:00. Y cada día mi práctica se hacía más profunda. Y comencé a visitar a mi tío. Empecé a visitarle con regularidad. Me pareció muy difícil visitarlo debido a la miseria y la depresión que le rodeaban. Era como entrar en una espesa nube negra. Él nunca había fumado o bebido en su vida. Siempre había estado en muy buena forma: corrió y caminó por Irlanda como el que más. Y siempre fue una persona amable -el único hombre que he conocido que nunca perdió la paciencia y que trataba a todo el mundo con gran amabilidad-. Fue muy difícil para mí verlo en un estado tan penoso. Toda su forma de vivir había desaparecido. Algunos de sus amigos habían muerto y la agricultura había cambiado también. La mayoría de las veces cada vez que lo dejaba me echaba a llorar. Pero también me alegraba de largarme de allí.

Lo llevaba al hospital regularmente a causa de la úlcera de su pierna, que estaba empeorando cada vez más. También le llevaba cada semana a la enfermera del servicio de salud. Tal vez dos veces por semana. Y cada mañana yo estaba “Inspirando…, espirando…. “. Esto era lo que me daba fuerzas para seguir visitando a mi tío. En el invierno de 2010 (noviembre) tenía que ir a pasar a un fin de semana de poesía en el norte de Irlanda. Antes de irme, decidí hacer una visita a mi tío. La temperatura aquel invierno era de entre 10-15 grados. El día en que fui a ver a mi tío, estaba nevando y el frío era glacial. Sabía que si mi tío se quedaba en esa casa en el campo, moriría. Así que lo llevé al hospital e intenté que lo ingresaran. Pero después de darle una cena y vendar su pierna, se negaron a guardarlo allí. Yo estaba destrozado porque quería ir a aquel festival de poesía. ¡Tenían que ingresarlo! Pero no lo hicieron, así que en lugar de girar a la izquierda para llevarlo a su casa, giré a la derecha y lo traje a la mía. No le dije nada. Tan solo lo llevé de vuelta a la casa que tengo en alquiler y lo instalé en el dormitorio libre. Y ha estado conmigo desde entonces.

En 2012, anunciaron que Thay vendría a Irlanda. ¡Y a Killarney! Así que reservé inmediatamente una plaza para el retiro. Ese fue el comienzo de algo muy especial para mí. La primera noche dio usted la orientación, y sus palabras fueron como néctar para mí. Nos dijo que volviéramos a nuestras raíces. Era como si toda la vida hubiera estado esperando a que usted viniera y dijera lo que dijo esa noche y los días siguientes. El poder de ese retiro no ha disminuido en nada. Al final dijo que a pesar de que el fin de semana había terminado, eso no significaba el final del retiro. No, en absoluto, Thay. Ese retiro permanece en mi corazón. Me salvó la vida.

Usted nos pidió que llamáramos a nuestro padre o nuestra madre si no habíamos hablado con ellos hace mucho tiempo. Y que practicáramos la bondad amorosa. Inmediatamente después de la charla del Dharma, pedí prestado un teléfono y llamé a mi padre, B__ K__ (menciono su nombre porque tal vez él necesite más que todos los demás que he mencionado que se le envíen oraciones y buenos pensamientos). Le dije que, a pesar de que no habíamos hablado hace tiempo, le quería. Era una pequeña mentira. Pero mencioné algunas cosas de las que había hecho por las que le estaba agradecido y lo decía en serio.

Aun así, usted me enseñó cómo abrir la puerta a sentimientos y situaciones muy difíciles con el fin de superar nuestro orgullo, nuestro odio, o lo que fuera que nos impedía extender una mano a través de la brecha. Es algo muy, muy, muy difícil de hacer, pero una de mis frases favoritas de entre las que usted dice es: “Es posible”. Me encanta cuando lo dice. Tiene una bonita manera de decirlo, Thay: “Es posible”. Siempre sonrío cuando lo dice y me hace sentir muy a gusto y feliz. Me siento muy querido cuando le oigo hablar. Me siento amado por usted. Ahora he aprendido que todo es posible.

Después de ese retiro dejé totalmente de beber alcohol. Leí que una señora le había preguntado acerca de tener que dejar el alcohol a pesar de que solo tomaba una copa a la semana. Usted respondió que tal vez ella podría considerar el dejarlo, no por ella misma, sino por todas las demás personas que tenían un problema con el alcohol. Qué respuesta más gloriosa. Así fue para mí. Decidí no tomar nada más de alcohol y dediqué esa práctica a una chica encantadora que es alcohólica. Su nombre es K__O’__. Ahora ella ya no bebe y asiste regularmente a Alcohólicos Anónimos.

Durante el retiro de 2012, tomé los cinco entrenamientos de la plena consciencia y fui a Plum Village para el retiro de 21 días “La Ciencia del Buda”. El verano pasado trabajé en Plum Village durante el retiro de verano y después en el retiro de salud. Volví a casa a finales de agosto y regresé dos semanas durante el retiro de otoño. Cada vez era como volver a casa. La amorosa bienvenida que recibo cada vez que voy allí es magnífica, y hay algo muy especial en el amor que experimento. No tengo palabras para describirlo. En agradecimiento, todo lo que puedo hacer es tratar de vivir mi vida de la forma más hermosa que puedo.

En este tiempo, mi tío se ha hecho más fuerte y saludable lentamente, poco a poco, poco a poco. La gente me decía que lo llevara a una residencia si no podía más. A otros les daba pena, y muchos no creían que saliera de esa. Otros lo dieron por perdido. No pensaban que hubiera remedio, Thay. Pero yo sabía que era posible. Sabía que era posible porque Thay había dicho que era posible. Los maravillosos monjes de Plum Village me dijeron que era posible y las maravillosas hermanas de Plum Village me dijeron que era posible. Todos ustedes me habían mostrado lo que era posible.

Y ahora se ha hecho realidad. No sabía lo que era el amor, Thay. No sabía lo que era. Cuando usted entró en la sala en Killarney en 2012 para dar la primera charla de orientación, entreví lo que era el amor. Y sabe, yo no era capaz de sentarme cerca de usted debido al amor que le rodea. Es como un halo de luz amarilla. No pensé que yo mereciera ese amor y me sentaba en la parte de atrás. Allá en Plum Village me sentaba en la parte de atrás y me mantenía alejado de todos.

Sin embargo, todo eso ha cambiado ahora. Ha cambiado porque ahora conozco el valor del barro que hace que la flor de loto sea tan bella. El maltrato que sufrí de niño era muy difícil de curar. Aún lo es, pero gracias a esta práctica y al psicoterapeuta budista al que voy, ha habido una enorme curación. (Su nombre es S__ P__ y escribo su nombre aquí porque también merece ser escrito).

Mi tío J__ ha mejorado muchísimo. Hace unos días, fuimos de viaje a su granja. Era la primera vez que regresaba después de tres años. Llamó a sus vecinos y lloraba mientras les contaba que había estado medio muerto durante tres años y que si yo no lo hubiera traído a mi casa, sería un hombre muerto. Se lo contó a cada uno de ellos. Yo mismo estaba a punto de llorar. De hecho, lloré. Lloraba de amor por este hombre. Siempre fue un ser humano maravilloso. Y es genial verlo florecer de nuevo.

Ha vuelto a caminar, ya no come chocolates o dulces y ha comenzado a cuidarse. Está planeando arreglar la vieja granja y voy a ayudarle. (Las personas a las que se lo he contado no creen que sea posible.) Está considerando que volvamos a vivir allí. Ha empezado a soñar de nuevo, Thay. ¿No es hermoso? Voy a ayudarle en su sueño porque es posible. Ver a alguien tocar fondo y luego alzarse de nuevo. Como dijo uno de mis amigos: “No solo se ha recuperado, está mejor que nunca”. Y es verdad. Está lleno de nueva energía.

La gente no lo puede creer. Pero yo lo creo. Estoy viviendo un milagro, Thay. Ha sido muy duro, pero este es el fruto. Recé por mi tío. Le recé a Santa Teresa de Lisieux -ella dijo que pasaría su cielo haciendo el bien en la Tierra-. Es una bella dama. Y ella cuidó de mi tío. He venido a usted y fui a su casa. Vine a sus monjes y vine a sus hermanas. Usted ha traído a mi tío de regreso. Este es el milagro, Thay. Y es el milagro de la plena consciencia.

Es la poesía de lo posible. Muchas, muchas, muchas veces pensé escribirle una breve carta sobre mi adorable tío y acerca de cómo ha influido su práctica en mi vida. Se ha convertido en una carta muy larga. Usted dice que una buena pregunta es una pregunta corta y siempre ríe cuando lo dice. ¡Espero que eso no se aplique a una carta!

Voy a ayudar a mi tío en su sueño. La antigua granja se levantará de nuevo, de la misma forma en que mi tío se ha levantado. Yo también me he levantado, Thay. Tengo mucha más compasión por mí mismo. No bebo ni fumo ni tomo drogas. Estoy practicando con los catorce entrenamientos de la plena consciencia y me he hecho miembro de la Orden del Interser. Y mi tío es el fruto de mi práctica. Hay otros muchos frutos. Vamos a regresar juntos a Sligo. No sé cómo va ocurrirá, pero es posible.

Estoy haciendo un curso sobre cuidado de los ancianos que acaba a finales de junio. Entonces espero poder ganar algo de dinero. Puede ver que busco un medio de vida correcto. Esta es una de las maneras que he encontrado para hacerlo. Tengo la intención de presentarme para trabajar de nuevo en Plum Village durante el retiro de verano. Me encantaría ir al retiro de 21 días en junio ¿Qué sucede cuando morimos? pero el curso que estoy siguiendo no termina hasta finales de junio. Todos los miércoles por la mañana me siento con los moribundos en la residencia local y hablo con los residentes. Este es otro fruto de mi práctica. Me he matriculado para formarme en el servicio de asesoramiento del duelo de la Fundación de Centros Hospitalarios Irlandeses para poder trabajar tanto con los moribundos como con aquellos que han experimentado dolor en sus vidas. Esta es mi aspiración. Thay y la plena consciencia lo han hecho posible.

La razón por la que he escrito esta carta es para decirle que le quiero mucho, mucho. Y decirles a los hermanos y hermanas que los quiero mucho. Este es tan solo el relato de una pequeña vida. Usted está aquí, en esta casa, siempre, Thay. Lo sé. El hecho de que me vaya de Plum Village, el lugar, no quiere decir que Plum Village salga de mi corazón. Estoy más en Plum Village cuando no estoy allí que cuando lo estoy. Todos los monjes y todas las monjas están aquí también. Me han salvado la vida. Mi vida ha cambiado por completo desde que encontré la práctica. La única forma en la que creo que puedo darle las gracias es seguir practicando y cultivar la belleza en mi vida, haciendo el mejor uso del abono del sufrimiento.

Ya no huyo más, Thay.

Por la enorme belleza que ha traído a mi vida.

Gracias (Go raibh mile menth agat. Cien mil gracias)

PS: ¡Me senté delante en todas las charlas del retiro del verano pasado! Abrazo ahora todas las formas de belleza.